12 de junio de 2019 Gorafe – Los
Coloraos
Gerardo y yo
Comenzamos a eso de las dos de la tarde, una hora muy apropiada para coger
la bici en el mes de junio. Pero bueno, como el día estaba fresquito y a veces
nublado, parecía más un día de primeros
de mayo, que de mitad de Junio.
El motivo de empezar tan tarde estaba más que justificado, ya que estuvimos
visitando el Centro de Interpretación del Megalitismo. (C.I.M.). Muy
interesante y recomendable.
Por fin a las
14:31 y después de un par de birras 0,0 acompañadas con sus hermosas tapas en
el bar la Alegría, nos montamos en la bici y subimos por una empinada cuesta
pavimentada, Cuesta de Gor, hasta
alcanzar la llanura que representa el mar poco profundo que hubo en este lugar
hace “algunos” años. En la casa de Manuel García tomamos a la derecha en ángulo
de 90 º hasta las casas del Cocón, con bandera de España ondeando al viento.
Poco más adelante y en una bifurcación del camino tomamos a izquierda bajando,
dejando el camino de Bácor a nuestra derecha.
Vamos bajando una larga y sinuosa Loma de los Pinos con vistas preciosas de
este paisaje que emula al de la Capadocia en la lejana Turquía.
En un punto determinado comenzamos a bajar más abruptamente hasta llegar a
la rambla de los Anchurones donde se observan unos bonitos Gullies. Para más
información recurrir a la Tiruriru, yo os dejo esta reseña (A gully is
a landform created by running water, eroding sharply into soil, typically on a
hillside. Gullies resemble large ditches or small valleys, but are
metres to tens of metres in depth and width.)
Rambla abajo, -no tiene perdida- hasta chocar, literalmente con el río Guadiana. Imposible
de cruzar. Vuelta hacia atrás y tomamos
el primer desvio a mano derecha que nos saca de la rambla Anchurones y nos
lleva hasta el cortijo de los Campos Mones Altos y poco más adelante el cortijo
Mones Bajos con sus alamedas recién plantadas.
Llegamos a la desembocadura del río Fardes (el que
nace en Prado Negro) y que se une al Guadiana, aportándole un “chorrito de
agua”. Un plátano a medias, un trago de
agua y por un carril paralelo al río Fardes vamos ascendiendo entre fincas de
melocotones que están entre verdes y
rojos y que nos invitan a coger unos cuantos,
y a la mochila.
En este tramo, que era de aventura total tuvimos que
volver sobre nuestros pasos ya que el carril terminaba en una finca y no tenía
salida por esta margen del río. Bajando encontramos un paisano que nos dijo que
teníamos que cruzar al otro lado del Fardes donde el carril si tenía
continuidad hasta sacarnos a la carretera asfaltada del cortijo de S. Roque.
Llegamos a un cruce en la GR-6101 donde tomamos hacia Villanueva de las Torres.
Unos parroquianos en la puerta del bar nos invita a realizar un alto en el
camino y refrescarnos con una coca fresquita. Continuamos nuestra marcha por el
valle del río Fardes para en el cortijo y Majada de los Encarnadillos
dirigirnos hacia el Balneario de Alicun de las Torres donde visitamos el
monumento natural de la acequia del Toril. Muy recomendable.
Desde aquí y en unos 7/8 km por la GR-6100 estamos donde habíamos comenzado
un rato antes. Como dice mi amigo, esta excursión es recomendable para otoño,
pero sin lluvias.
El track lo podéis descargar desde wikiloc
Muy buena ruta para un día fresco pero no atreverse un día caluroso.
ResponderEliminarHay que seguir recorriendo los caminos de Pedro Antonio de Alarcón.