Nota.-
Los tiempos que figuran en las gráficas
corresponden al recorrido andando.
Día 1º.- 10 de junio de 2021. Alcalá
la Real: 9:12-Puertollano-Ventas del Carrizal-Fuente Amuña-Alcaudete: 11:01 -Estación Antigua-Baena-Puente de la Maturra-Castro del Río: 15:45
Tiempo total 6h 33
min. Distancia 74 km
Hostal A Ka La Sole tlfno: 957372435; Precio habitación 20 €. Tienen restaurante. Muy buen trato.
Nos desplazamos hasta Alcalá la Real en la “furgui” de
Gerardo y donde continúa nuestra aventura (mía) del Camino Mozárabe, ya que la
etapa Granada-Moclin, y la Moclin-Alcalá, la habíamos realizado con anterioridad.
Aparcamos en una amplia calle junto a un colegio que en ese
momento era un hervidero de padres/madres acompañando a sus hijos al colegio.
Serían aproximadamente las 9 de la mañana. Sacamos y montamos la bici con las
alforjas, los móviles, la cámara de fotos, en fin toda la equipación necesaria
para el viaje. Nos dirigimos Gerardo y yo hacia el punto donde el GPS nos
indicaba el comienzo de la ruta. Encontramos una cafetería con terraza frente a
la Biblioteca, plaza y monumento del Arcipreste de Hita donde nos desayunamos
café y tostadas.
Seguimos las indicaciones del GPS hasta que nos sacó del
pueblo donde comenzamos a ver las señales del Camino. Flechas de color amarillo
que van pintando las diferentes Asociaciones de Amigos del Camino, en diferentes soportes, tales como el anverso de las señales de tráfico,
en piedras, en los guardar raíles o quitamiedos de la carretera o en cualquier
elemento de obra pública así como también en los postes de las vallas de fincas
privadas. Tenemos varios despistes, cosa lógica el primer día. Hay que ir muy
pendiente pues a veces y sobre todo en bajada donde vas más rápido es muy
posible que te saltes algún desvío, aunque llevar el track es importante pues en
cuanto que te sales del recorrido te da un aviso sonoro. El 90% del recorrido
es por carriles. Llegamos a Alcaudete donde nos tomamos una Coca-Cola y nos
despedimos. Gerardo vuelve sobre sus pasos y yo continuo solo.
A partir de aquí, la cosa cambia. Algo de miedo a lo
desconocido, cierta zozobra, algo de nerviosismo y el inicio de una aventura
que hace despertar en tí unos sentimientos y emociones que no percibes cuando estas
navegando en tus habituales “zonas de confort”, o sea, lo que conoces y en
donde te mueves habitualmente.
Se sale de Alcaudete por una carretera descendente y que rápidamente te desvía por un carril
asfaltado a izquierda, teniendo una finca de placas fotovoltaicas a la derecha.
Al poco de ir por el carril asfaltado me suena la alarma de “camino equivocado”.
Deshago el camino unos metros hasta ver la señal que me había saltado. Me manda
por medio de la finca de olivos y junto a la alambrada que delimita el campo de
placas fotovoltaicas. El camino se enmaraña y se va cerrando de vegetación y no
tiene apariencia de camino. No veo ninguna señal. Confío en el GPS y continúo. Pasados
unos metros aparece un cortijo en ruinas donde hay una flecha pintada. Respiro,
uff, que mal comienzo, me digo a mí mismo. Esta flecha me señala un carril y éste,
me saca a otro más amplio y de mejor piso. Bordeo la Laguna del Salobral, en
esta época sin agua y llego hasta la Antigua Estación. Por aquí pasa la vía
verde del aceite. La hicimos con el Club en su día. Llego a Baena tras pasar
por una fábrica de aceites con dos altas chimeneas echando humo. Las flechas me
envían por una empinada cuesta hasta llegar a lo más alto del pueblo donde hay
un gran parque con varios kioscos. Elijo uno y me siento a tomarme un par de
birras 0/0, por aquello de reponer líquidos que ya está apretando el calor más
de la cuenta. Más colinas y más olivos hasta salir a una carretera que me lleva
al Puente de la Maturra donde me desvía para seguir una carretera con un
asfalto muy deteriorado y que va paralela al río Guadajoz. Hace mucho calor.
Llego a Castro del río un poco antes de las cuatro de la tarde. Veo un bar con
terraza abierto y me pido una cerveza. Al final me tome tres y un salmorejo y
de segundo alitas de pollo que casi no probé. Cerraban a las cuatro, pero un
detalle por parte del camarero, me dieron de comer. También me indicó el
camarero, la dirección del hostal donde tenía previsto dormir y en el que había
reservado habitación cuando estábamos en Alcaudete. Me dejan poner la bici
dentro del hostal y me enseñan la habitación. Una ducha reparadora y una
tumbada en la cama para un merecido estiramiento de piernas y las llamadas
pertinentes a Karmela para decirle que ya había cubierto mi primera etapa.
Día 2.- 11 de junio de 20021. Castro del Río 7h 30 min-Espejo-Santa Cruz-Cortijo Juan Gil
Alto-Córdoba 11h 30 min-Cerro Muriano
15h 9 min
Tiempo total 7h 39
min. Distancia 72 km
Hostal Casa del Brigadier tfno. 957350188 Bar Equis; Precio habitación 20 €. Muy buen trato
He dormido estupendamente, buen colchón. Pongo el despertador a las 6:10 am. Pues anoche mientras cenaba en el bar del hostal me dijeron que abrían a las 6 de la mañana, así que después del día de calor de ayer, quiero madrugar para pasar menos calor. Hago mis ejercicios para la espalda, una ducha y bajo a desayunar, zumo de naranja, café y tostada. Pago el hostal, la cena y el desayuno y una botella de agua grande: 39,40 €. Preparo la bici y me despido. Son las 7h 30 min. y ya estoy montado en la bici para el segundo día de aventura. Hace fresquito. Bueno se me ha olvidado decir que en este pueblo hay una variante directa a Córdoba con su cartel indicador a la salida del pueblo.
Sigo las indicaciones de la flechas amarillas (en los pueblos hay que tener siete ojos para no saltarte alguna y encontrar el camino correcto) y salgo del pueblo por un puente que cruza el río Guadajoz. Un poco de carretera y rápidamente por un paso subterráneo la señal flecha amarilla me pone en un carril de buen piso.
Sigo mi camino llegando al pueblo de Espejo. Voy siguiendo las flechas hasta que desaparecen. Le pregunto por el Camino de Santiago a una mujer que va vendiendo pan con una furgoneta y me envía por un carril en el otro extremo del pueblo. Lo encuentro y al comienzo del mismo veo dos parroquianos en animada charla y decido preguntarles; me siguen enviando por el mismo carril, pero yo no veía ni una flecha amarilla. Baje bastante rápido pues al principio esta asfaltado y viendo que estaba perdido, decidí tirar del Googlemap y pedirle que me llevara hasta el siguiente pueblo Santa Cruz. Entre colinas de girasoles y trigales llego a unas salinas próximas a la carretera general, la cual tomo hasta el pueblo de Santa Cruz. Entrando al pueblo me cruzo con un ciclista y le pregunto por el Camino de Santiago. Muy amablemente me da las indicaciones para “enganchar” con el camino tras subir 6 km por una carretera local y me advierte de la existencia de un cartel que indica el yacimiento arqueológico de Ategua. Al fin retomo el Camino después de haberlo perdido en Espejo.
Loma subo, loma bajo, por carriles que a veces están regular otras mal y algunos tramos bien. Los trigales unos segados y con sus alpacas de paja irregularmente distribuidas y otros aun verdes por segar, junto a los campos de girasoles componen el panorama paisajístico que tengo hasta que comienzo a divisar al fondo Sierra Morena y a sus pies la ciudad de Córdoba. Una larga bajada por un carril ancho y de muy buen piso me introduce en Córdoba y me lleva hasta el puente romano de Córdoba y la Torre de la Calahorra. Cruzo siguiendo las señales por el barrio de la Judería hasta que en un momento en la parte nueva de la ciudad desaparecen. Veo una terraza con buena pinta y decido parar a recargar la batería y a tomarme un par de cervezas 0,0 y una ración de ensaladilla; todo ello, atendido por una camarera estupenda de físico y más de amabilidad, la que caracteriza a los cordobeses y que contrasta mucho con la malafolla granaina.
Me pongo en marcha y le digo al Maps que me lleve a Cerro Muriano. Me conduce por la avenida, del bar donde he estado tomando el refrigerio y al cabo del rato en una rotonda me envía por una carreterita que rápidamente se convierte en carril bastante deteriorado. Me encuentro un ciclista bajando al que pregunto pero no sabe indicarme bien, por lo que sigo las señales del “Maps” hasta que me saca a una carretera donde hay urbanizaciones y aparecen señales flechas amarillas del Camino que van por senderos. Yo las obvio pues hace mucho calor y no tengo ganas de darme una paliza, sigo por la carretera pensando que me llevaría a Cerro Muriano. En un momento determinado aparece una flecha amarilla que me envía por un carril en buenas condiciones. Dejo el asfalto y voy siguiendo las flechas amarillas hasta que me sacan del carril que parece el principal. Lo sigo hasta que se pone escabroso, subo los dos primeros obstáculos apeado de la bici y gracias al modo caminar, “walk”, pero al ver por donde continuaba, casi imposible para la bici, decido darme la vuelta y probar a seguir por un carril que va por un barranco y donde he visto bajar un coche. ¡Error¡ se corta con una valla y alambrada en una finca privada. Decido deshacer el tramo de carril y volver a la carretera y seguir por ella pensando que me llevaría hasta Cerro Muriano. ¡Nuevo error ¡ la carretera termina frente a una cancela y una valla de una entidad religiosa. Me resigno y decido seguir las indicaciones del Camino y las advertencias del track que me enviaba por el mismo sitio donde estaban las flechas amarillas. Claro, estos track están realizados por caminantes. ¡¡¡ Vaya subida que me esperaba, dándome todo el solazo en la chepa !!!. Pero como todo lo bueno acaba, pues lo malo, también. Por fin el camino se va ampliando y haciendo más transitable hasta poder subirme de nuevo en la bici y ahora sí, me saca a la carretera, y aunque las señales siguen sendero arriba yo decido carretera pues ésta si tenía pinta de ir a Cerro Muriano. Corono y comienzo a bajar, el aire me refresca un poco hasta llegar a la entrada de Cerro Muriano donde lo primero que veo es una terraza de un restaurante. Decido parar. Me siento en una mesa con la bici al lado y me tomo dos coca-colas que me dan la vida mientras hago hora pues he quedado a las cuatro de la tarde con el Sr. de la pensión.
A las 16 h llamo al Sr de la pensión y me dice que nos vemos en la puerta del bar-restaurante Equis. La habitación estaba en la parte de arriba del restaurante que está cerrado pues los viernes es su día de descanso. Dejo la bici en una habitación de su casa y yo me instalo en la habitación que me ha dado. Ducha y estirada en la cama, las llamadas de rigor, etc.etc.,…Me cita a las 20:30 en el bar para explicarme a mí y a otra chica alemana que se hospeda aquí la etapa de mañana. La chica no se presenta y la explicación me la da solo a mí. Es un militar retirado y me cuenta anécdotas del camino y de gente que lo ha realizado. Charla amena. Me recomienda un lugar donde cenar unos metros más abajo siguiendo la carretera. Ceno muy bien una gran ensalada y un montadito de lomo más un helado de postre. Al catre a descansar, que mañana toca la tercera jornada. Cama buena y habitación bien, pero algo peor que la de Castro del Río.









